La luz. Todos tenemos luz dentro. Antes buscaba un equilibrio entre mi luz y mi oscuridad interior, un ying yang constante. A partir de cierto momento, quisé que fuera la oscuridad quien mandase y la alimenté, la alenté a salir. Y así fue que quedó una pequeña luz dentro de mi, una luz que mis amigos veian y algunos exclamaban "si, Edu puede parecer un cabrón pero es fachada, guarda buenos sentimientos para las personas". Y era verdad, así era yo. Y decidí continuar así de por vida, acompañado de alguien común. Sin embargo este alguien intentaba borrar todo rastro de luz de si mismo y yo no le entendía, no quería comprenderlo ni que lo lograse.
Pasó el tiempo y esa luz se vio aumentada por algunos factores y algunas personas. Y no me sentía tan mal. Era curioso porque según con qué persona estubiera... Mandaba la parte oscura o mandaba la parte lumínica. Y todo fue genial. Sin embargo la luz empezó a hacerse muy potente aun estando en una pequeña dosis. Se hizo tan potente que empezó a quemar, a arder. Y en ese momento he decidido que voy a apagar cualquier resquicio de luz que quede dentro de mi. Cualquier punto lumínico debe ser borrado. No quiero dejar paso a una luz, no quiero sentirla dentro de mi. Es más fácil vivir en la sombra, ajeno a todo lo que me rodea. Inerte al mundo.
Y lo estaba logrando, si, sin ninguna duda. Me costaba desprenderme de esa luz, me costaba resistir en el borde... Pero lo logré. Sin embargo la vida me ha enseñado que cuando logro algo, malo o bueno, tiene que desbaratarmelo y darle la vuelta. Vi a una persona y hablé con ella. Hacía mucho que no la veía, hacía mucho que no nos poníamos al día. Era casi como un familiar, una cuñada siempre dispuesta a tender una oreja. Y entonces me contó un gran secreto y... Sentí una chispa dentro de mi. Sentí que los pensamientos recientes que habia ocultado a todos... Brotaban. Pero una chispa no lleva a nada. Luego se abrió, me expresó lo que sentía, lo que soñaba, sus planes de futuro. Era hermoso ver a una persona tan enamorada de su chico, es envidiable, siento envidia no lo voy a negar. Sé que nadie me amará a mi así nunca, pero me alegra que a él si. Y me pregunté si esa chispa podría crecer. Así que le llamé y me vi con el afortunado. Portaba en sus manos un regalo, un regalo que me recordaría por qué una vez tomé ciertas opciones. Estaba tan llena de vida, esa mirada jugetona, esos mordiscos en las llemas de los dedos. Una ricura, me enamoré solo al verla. Y no podia evitar tenerla en brazos, que ricura, cuanto esplendor. Y esa chispa volvió a brotar hablando con él. Haciendo planes, viendo que soy útil en su vida, que sigo sin tener sustitución.
Y volvía a casa conmocionado por el día, preguntandome qué más cosas me harían "chispar". Entonces mi móvil sonó. Era mi leal y oscuro compañero, deseaba verme. ¿Por qué? Quizá el también sienta esas chispas. Y estaba sentado a su lado como tantas otras veces y entonces fue sincero conmigo, me expresó sus sentimientos buenos y malos libremente, sin censura ni corte. Y volvía a chisparme. Vi que a pesar de las cosas que le hago, él a veces confia ciegamente en mi. Y pensé que igual él al contarlas... "Se chispaba" también. Y hablamos largo y tendido de mis miedos, de mi pena, de lo que me tiene comiendome la cabeza ultimamente como un idiota. De lineas que no quiero cruzar y quizá debería, de pactos que quizá no tiene sentido que cumpla pero que cumplo. Y me sentí... Aliviado descargandolo. Y sentí de nuevo esa chispa.
Y entonces vi claro que nunca podré eliminar toda la luz de mi, aunque eso me moleste. No podré borrarla porque, poco a poco, chispa a chispa... Hay ciertas personas que harán que vuelva. Un amigo que me necesita, un amigo que confia o simplemente una cuñada invitandome a comer... Y quizá sea porque vosotros, aquellos que estais a mi lado y me quereis, que me mandais una foto inspiradora para que escriba sobre algo como esto, aunque a veces lo olvide... Sois mi luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario