Foto by Mariví, con derechos de imagen y todo.
Supongo que hoy es uno de esos días en los que caminas por la calle y piensas. Sientes el gusanillo de querer ser relevante, destacar, como si hubiera algo dentro, una serie de palabras que pensases que el mundo necesita oir. Y luego entras en casa y piensas que eres insignificante, que eres uno más. ¿Dónde está la relevancia de tu existencia? Y no es que dude de la misma pero esa pregunta alguna vez me la tenia que hacer. ¿Por qué resulto relevante? No hay nada que me diferencie de los demás, nada.
La única cosa, si cabe, es ese puto pacto de sinceridad que bloquea las mentiras que desearia decir las 24 horas de cada día. Pero eso tampoco me hace único porque se lo inculqué a mi sustituto vital y posterior mejor amigo Diego. Un pacto que ojalá pudiese romper ahora y correr con una sonrisa por delante de todos como si fuera alguien simple sin más motivación que llegar el primero a la meta. ¿Qué me hace único? Ciertamente nada.
Siempre pensé que todos somos diferentes, pero realmente somos muy iguales. Veamos el ejemplo en esta foto. Si quitamos los parámetros físicos notablemente diferentes, yo veo a una chica muy parecida a mi. Aunque yo sea del norte y ella del sur, a ambos nos destrozan el corazón. A los dos nos gusta Chaplin, la naturaleza e incluso opositamos con una misma meta. Es tan claro el parecido para mi, que no entiendo a esas personas que se creen unicas e irrepetibles y por ello son dueñas de todo. A propósito de la foto, adoro las fotos en blanco y negro. Son... Cálidas y frías al mismo tiempo. No hay color, no eres rojo o negro o amarillo, eres solo una silueta. No dejan lugar a la inperfección de los rasgos... Son elegantes... Las adoro.
Hoy me he preguntado también en qué consiste evolucionar. ¿Puede un hombre ser maduro, crecer y a la vez jugar en un ordenador? ¿Y jugar con unas cartas raras? Miraba hoy a unos chavales que me superan en edad sentados en un parque al lado de unas fiestas cutres jugando a unas cartas extrañas de monstruitos. Por un momento, solo uno, sentí pena, como un desprecio una exclusion, incluso dije "no crecen". Pero luego me miro a mi, jugando por internet o con la PSP y pienso... ¿Acaso yo evoluciono?
Y ya no sé qué pensar. Si es que maduro y veo a otros que no o es que pierdo la paciencia y ya no paso ni una tontería. Como aquel escrito en el tuenti de una, que al leerlo pensé en decirla "mira niña, tu eres tonta". ¿Soy maduro o no paso una? Y luego las palabras de alguien hoy me hacen plantearme la clase de persona que soy y la que desearía ser. ¿Puedo decir que soy un chico simpatico, agradable, cariñoso y gracioso? O quizá deba decir que soy un arisco y borde pero que como "House" tiene su gracia en lo borde que resulta. Y como esas, cientos de dudas que hoy me abarcan. Me pregunto si esa gente sin nombre que camina conmigo por la calle va preguntandose esas cosas. ¿Qué pensaran? ¿Qué les preocupa? ¿Tienen a alguien esperandoles o, como yo, dejaron de creer en el amor? ¿Piensan que la amistad existe? No creo que tengan la mente en blanco, como solemos pensar. ¿ Cuantos de ellos matarian a alguien? ¿Cuantos darian su vida por alguien? Supongo que la razon de mis dudas hoy es esa maldita sed de conocimiento, que supongo que como no la aplico en los estudios como debo... La sacio con todo lo demás.
